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Pilar Sosa: “Sentía que tenía que hacer algo de provecho, y qué mejor que invertir mi tiempo en mejorar un poquito la vida de los demás”

24 de enero de 2024

En esta ocasión nos cuenta su labor social y nos abre las puertas de su vida Pilar Sosa, licenciada en Farmacia, especializada en farmacia hospitalaria. Es una mujer comprometida y de carácter altruista. Por diversas circunstancias, decide cambiar —varias veces— el rumbo de su vida profesional y paralelamente embarcarse en la ayuda a colectivos desfavorecidos, consciente de las desigualdades sociales.

Fundación MTP.- Pilar, inicias tu vida laboral en el servicio de Farmacia del Hospital La Paz de Madrid, después en una clínica privada, más tarde en el Hospital de Fuenlabrada y poco después abres tu propia farmacia en Navalcarnero, a pocos kilómetros de Madrid. Cuéntanos un poco cómo fueron esas experiencias laborales y cómo era la Pilar de entonces.

Pilar Sosa (P.S.).- La Pilar de entonces tenía muchas ganas de aprender y muchas ilusiones, al igual que la de ahora, en realidad. Fueron cuatro experiencias distintas, pero muy enriquecedoras. Las tres primeras, orientadas a la farmacia de hospital, pero en distintos ámbitos: gran hospital, pequeña clínica privada, y hospital mediano. En el hospital de Fuenlabrada pude aprender cómo iniciar un servicio hospitalario empezando de cero, pues el hospital ni siquiera estaba funcionando. Más tarde tuve un dilema: seguir en el hospital, o abrir mi propia oficina de farmacia. Decidí apostar por el riesgo, por lo desconocido. En esta experiencia como empresaria, aprendes absolutamente de todo: cómo empezar un negocio, cómo gestionarlo, cómo compaginar el carácter asistencial y el empresarial. Fue también una experiencia bonita, al tratar directamente con el cliente/paciente, y saber que estás ayudando. Nunca me importó facturar menos, yo lo que quería es que la persona que entraba a mi farmacia se fuera con su problema resuelto, sin que le afectara a su bolsillo más de la cuenta.

Fundación MTP.- Unos años más tarde decides vender tu negocio y estudiar Psicología a través de la UNED. ¿Cómo vives ese momento de cambio de rumbo profesional?

P.S.- Pues no fue fácil. Tuve la sensación de que todo lo que había creado se desmoronaba de golpe. Fue una sensación de vértigo. Pero tuve que hacerlo, por cuestiones más bien personales. Entonces decidí dedicarme a estudiar Psicología, de una forma tranquila, sin prisas. Siempre me sentí atraída por la Psicología y el comportamiento humano, por qué nos comportamos de una manera u otra. Es una carrera fascinante. Nunca pensé que la acabaría, pero la acabé. Y después realicé el master de Psicología General y Sanitaria, que te habilita para ejercer de psicóloga en un gabinete.

Fundación MTP.- Durante tu etapa como estudiante de Psicología y motivada por la diferencia de oportunidades entre personas dentro de la misma sociedad, decides adentrarte en el mundo del voluntariado. Cuéntanos de qué manera decides que quieres colaborar mejorando la vida de otras personas.

P.S.- El gusanillo del voluntariado y el altruismo lo he tenido siempre, y en ese momento de mi vida, al no trabajar, sentía que tenía que hacer algo de provecho con mi tiempo, y qué mejor que ayudar a otros, que invertir mi tiempo en mejorar un poquito la vida de los demás. Sentía que estaba en deuda con la sociedad.

Fundación MTP.- ¿A qué asociaciones o grupos te unes?

P.S.- Farmacéuticos sin Fronteras, Solidarios para el Desarrollo, protectoras de animales…

Fundación MTP.- En El Salvador, lugar dónde te marchas como voluntaria, no sólo colaboras en una clínica, sino que también te dedicas a la divulgación en universidades. Háblanos acerca de esta experiencia.

P.S.- Me asocié a Farmacéuticos sin Fronteras, una ONG dedicada a que el medicamento sea accesible a todas las poblaciones. Estuve colaborando en su oficina de Madrid, realicé algunos cursos de cooperación farmacéutica, y también estuve en El Salvador un mes, para realizar un proyecto que consistía en mejorar el servicio de farmacia de una clínica, junto a otra voluntaria. Nos recibieron con los brazos abiertos, prestaron mucha atención a todas las mejoras que proponíamos, tanto estructurales, de organización… Al final la farmacia quedó muy bien, y acabaron muy contentos. No contentos con eso, querían que mi compañera y yo diéramos algunas charlas en un Hospital universitario y en una universidad. Querían un intercambio de conocimientos, y nos vino muy bien a todos. Fueron muy atentos, agradecidos, nos cuidaron muchísimo. Allí vi en primera persona lo que son las desigualdades sociales. Te puedes encontrar un centro comercial con todas las marcas de lujo, y a pocos metros un poblado de chabolas en medio del barro, olvidados. Me daba mucha pena. Han pasado ya diez años, y aún sigo en contacto con alguno de los farmacéuticos de allí.

Voluntariado también con animales

Fundación MTP.- Tu labor social no sólo se centra a ayudar a mejorar vidas humanas, sino que también has colaborado en refugios de animales, así como en terapias asistidas con animales. ¿Cómo describirías este tipo de voluntariado?

P.S.- Siempre me han gustado los animales, y no puedo ver sufrir a un animal, en realidad no puedo ver sufrir a nadie. Trabajar en un refugio de animales es muy duro, ves esas caritas de desamparo y tristeza, se te rompe el corazón. Por eso los voluntarios hacíamos lo posible para que esos perros o gatos sin hogar tuvieran al menos un momento de juego y cariño en el día.

La Terapia Asistida con Animales (TAA), es otra historia. No fue un voluntariado, fueron las prácticas de la carrera de Psicología. Trabajábamos con perros adiestrados, muy obedientes, organizábamos juegos en los que participaban el perro y las personas con diversidad funcional, tanto física como psíquica, a veces con discapacidades muy severas, como parálisis cerebral. Ves cómo tanto el perro como la persona disfrutan del juego e interaccionan. El terapeuta en este caso es el intermediario entre ambos. Fue una experiencia maravillosa, y me hubiera encantado dedicarme a ello profesionalmente, pero me esperaban otras cosas….

Fundación MTP.- En tu recorrido como voluntaria hay una experiencia en la que trabajas enseñando habilidades informáticas y nuevas tecnologías a personas con diversidad funcional. Cuéntanos cómo fue esta experiencia.

P.S.- En el punto de información del voluntariado de Boadilla del Monte, me informaron de que necesitaban voluntarios para una asociación que trabaja con personas con diversidad funcional, tanto adultos como niños. Mi cometido era apoyarles con las nuevas tecnologías: juegos de internet, búsqueda de información, crear documentos de Word…todo en un ambiente lúdico y relajado, sin exigencias. Fue divertidísimo. Lo pasábamos muy bien, no he visto personas más nobles y sinceras, la verdad es que me aportaron ellos más a mí que yo a ellos.

Fundación MTP.- Desde la Fundación MTP también trabajamos para acercar las nuevas tecnologías a colectivos que no tienen acceso a ellas ¿Conocías la Fundación y sus iniciativas para reducir la brecha digital?

P.S.- Conozco la Fundación MTP a través de lo que me ha contado un amigo, y por lo que he visto en la página web. Me gusta tanto el propósito de la Fundación como el amplio abanico de colectivos al que se dirige. En un mundo tan digitalizado como el actual, en el que todos los trámites administrativos deben hacerse ya por esta vía y por supuesto la banca, muchos colectivos quedan desfavorecidos. Las personas mayores necesitan más que nadie, en mi opinión, este acercamiento y esta ayuda para realizar los trámites por vía digital.

Labor social en prisiones

Fundación MTP.- Tras la pandemia, te interesas por la psicología penitenciaria y casi simultáneamente te ofrecen la oportunidad de incorporarte como farmacéutica en un centro penitenciario, que es dónde actualmente trabajas. ¿Cómo recibes esta oportunidad y cómo vives esta experiencia?

P.S.- Pensé que mi carrera como farmacéutica había terminado ya, y que me dedicaría a la psicología. Me informé a través de una amiga de la oposición de psicólogo de prisiones, una oposición a la que hay que dedicar muchas horas de estudio, pues es muy dura. Me apunté a una academia y todo, pero no le dedicaba tantas horas de estudio como debía. Paralelamente, y para introducirme en el mundo penitenciario, colaboré y sigo colaborando con la ONG Solidarios para el Desarrollo, en un proyecto dirigido a salidas de ocio (exposiciones, paseos, museos…) con personas que cumplen condena y están ya en el tercer grado o semilibertad. El objetivo es la reinserción social de estas personas de cara a la libertad. Qué voy a decir: que es algo muy enriquecedor. Pero, tras dos años preparándome la oposición de psicólogo de prisiones, me entero de que necesitan un farmacéutico en una prisión, y ahí es donde vuelvo a retomar la farmacia, y donde me meto de lleno en el mundo penitenciario, pues es donde trabajo actualmente. Un nuevo mundo: las prisiones.

Fundación MTP.- Por tu carácter altruista y comprometido y tus ganas de estar en constante aprendizaje, ¿tienes algún posible voluntariado en mente o asociación con la que te gustaría colaborar?

P.S.- La prisión me hace ver otra realidad social bien distinta: la pobreza, las adicciones a las drogas y la enfermedad mental: Todo ello lleva a la delincuencia, y por tanto, a la cárcel. Quiero colaborar, desde dentro, con una asociación que trabaja en la prisión, Fundación Atenea, y que su objetivo es conseguir la deshabituación a las drogas, a base de terapias de grupo y educación en salud. Aquí puedo ofrecer mi faceta de farmacéutica y de psicóloga, intentando dar una alternativa a las adicciones a sustancias.

Además, sigo colaborando con Solidarios para el Desarrollo.

Fundación MTP.- ¿Con qué mensaje te gustaría terminar esta entrevista?

P.S.- Yo diría que nunca es tarde para aprender, para ilusionarse, para compartir, para ayudar. Allá donde vayamos, dejémoslo un poquito mejor.  

Fundación MTP

Redacción